sábado, 25 de julio de 2009

Autorretrato II

La espiral busca su centro; crece hacia el principio y aspira a no perderse en el camino de propagación exterior que le es propio. Como una génesis que no encuentra reposo ni agua que la sacie, de oasis el mundo lleno vislumbra, mas le falta la intuición necesaria para distinguir espejos de lagos, hologramas de realidad. La espiral espera y crece. Mira y crece. Escucha y crece. Ya no gasta palabras. La espiral es un silencio, una pregunta omitida aspirando ser abrazada. La espiral te quiere sin lazos, te envuelve sin manos, te besa sin labios. La espiral te ama y no te conoce. Será una suerte si la encuentras residiendo en sí misma.
Mayo'2005

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