domingo, 9 de agosto de 2009

La consulta

Al CIO, con afecto


- Pues verá doctor, lo cierto es que hasta hoy a mí nunca me habían dolido las rodillas. Pero llevo un par de años que es que cada día me molestan más, y sabe qué, pues que ya no lo soporto, y me he dicho, pues mira, creo que va siendo hora de ir al médico, porque mire usted, yo he aguantado todo lo que he podido, pero es que ya no puedo más.
- Ya veo. Pues tenía usted que haber aguantado menos y haber venido antes.
- ¿Antes, cuándo?
- Cuando comenzó su dolor.
- Ah, no, pero si yo hasta ahora lo podía llevar, sabe. Si tengo yo un aguante que ya quisieran otros, pero es que lo de ahora es insufrible.
- Me imagino, si dice usted que lleva sintiendo molestias desde hace dos años, es normal.
- Pues la verdad, no creo que pueda usted imaginárselo, porque yo no sé si a usted le ha dolido algo alguna vez, pero este dolor es una cosa así como que no tiene nombre, sabe?
- ¿Y le duele el músculo o el hueso?
- Pues yo creo que todo, porque es que es algo como por dentro. Que no es el hueso y tampoco es el músculo, pero que es todo, porque la verdad es que me duele.
- Sí, creo que sé de qué me habla. Y mi consejo es que, aparte de hacer algunos ejercicios que seguidamente le explicaré, debe usted ir pensando en perder peso.
- ¿Perder peso? Uf, usted no sabe las veces que lo he intentado yo, pero es que no hay forma. Empiezo un día el régimen y al día siguiente lo dejo. Y así una y otra vez, una y otra vez.
- Bueno, quizá no estaba usted suficientemente motivada, pero ahora tiene un buen motivo, su salud.
- Ay mi salud, si yo le contara. Si llegué a comprarme dos vestidos para la boda de mi sobrina, porque yo era la madrina, todo hay que decirlo. Y claro, como el primero me lo compré cuatro tallas más pequeño confiando en que adelgazaría para la boda, y luego no sólo no adelgacé sino que engordé dos quilos más con tanta tontería de la dieta del melocotón, y de la dieta del yogur, y de la dieta del comer lo que quisiera pero cuando tocaba; pues claro, al final, lo que yo le digo, que me tuve que comprar otro vestido. Vamos, que mire usted si estaba yo motivada esa vez, porque anda que los trajes de boda no cuestan, y no hubo forma, y quiere usted que adelgace yo por mi salud. Pues lo veo difícil, oiga. La verdad, siendo realista.

- Pues siendo realista, tengo que decirle que si usted no hace un esfuerzo por adelgazar y, por supuesto, adelgaza; veo complicado dar solución a su problema. Pero en fin, si al menos hace usted los ejercicios que le voy a explicar, tal vez sus molestias remitan un poco.
- ¿Ejercicio? Ay, doctor. Con la edad que yo tengo no me pida que haga ejercicio, porque entonces sí que me mata.
- Pero señora, entonces no veo la manera de ayudarla.
- Mira que lo sabía yo, con esto al final me va a pasar como con mis hijos, que empiezan dando un poco la lata y al final no hay quien los gobierne, y hala, al final cada uno a hacer lo que le da la gana, y es que una no puede con ellos. Ya ve, uno estudiando música y la otra que quiere ser escritora. Lo que yo le diga, al final lo que les da la gana. Dos muertos de hambre es lo que van a ser por no hacerle caso a nadie. Y mire que yo fui a una psicóloga a pedir consejo y todo, ¿y sabe lo que me decía?, pues que los dejara hacer, que tenía que darles más autonomía, más libertad. ¿Libertad? Libertinos es lo que son los dos. Dos muertos de hambre es lo que van a ser, y más ahora que se han independizado. Como si me hubieran cortado un miembro me siento yo ahora, pero ellos ni se inmutan. Les importa un comino lo que le pase a su madre. Lo que yo le diga.
- Sí, claro, si usted lo dice. Pero volviendo a su problema en las rodillas.
- Pues eso, que tengo unos dolores agudísimos, y que si usted sabe cómo quitármelos, pues yo se lo agradezco, porque es que ya no sé qué hacer.
- Verá, en esto de los dolores pasa como con los hijos, que a veces uno no sabe qué hacer con ellos hasta que hay que amputar, y claro, antes de llegar a eso, o se pone remedio o la cosa se pudre sola, y entonces ya no hay excusas que valgan. No sé si me explico.
- Se explica, se explica. Aunque no veo yo qué relación tienen mis hijos con mis rodillas, pero si usted dice que hay que amputar, pues habrá que resignarse. Amputamos y listo. Jamás se me ocurrirá a mí contradecir lo que tenga que decir un profesional. Pues no soy yo obediente ni nada.

3 comentarios:

vidapervida dijo...

En una frase "amputamos i listo" queda escrita la manera de veure i entendre el món de les dones de les sabatilles.

Segueix1

fra miquel dijo...

Estic segur que els metges es troben en situacions com aquesta gairebé cada dia.
M'ha agradat molt aquest i els altres contes.

El que fa estar de vacances! Un te temps i es posa a navegar...Quan torni a la feina no sé com faré per seguir...!

Vinc des de vidapervida (un altra descobriment) i és que m'agraden els contes curts, relats o petites històries.

T'he enllaçat a un dels meus blogs al costat d'altres enllaços a blogs de contes i relats per poder-te seguir
Ànims i no paris! (que tampoc vol dir que corris!)

B7s

Yo dijo...

Me has hecho recordar este cuento: Conciliar el sueño

Saludos,
Yo